Dashiell Hernández



Dashiell Hernández Guirado, Cuba, 1977. Artista plástico e ilustrrador. Ha participado en 15 exposiciones colectivas, y en 4 personales. Obras suyas se exhiben en colecciones privadas de Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico y Sudáfrica. Reside en Camagüey, Cuba.

dashiellhg@gmail.com


Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player




DASHIELL: LA ELECCION DEL CUERPO.

(Palabras del catálogo de la exposición Aitía Eloménu , de Dashiell Hernández Guirado, galería Alejo Carpentier de Camagüey, mayo de 2003).

Por Rafael Almanza

Entre los descubrimientos por los que Grecia parece que no se nos acaba nunca, hay tres que parecen definitivos: la razón, el bien, el cuerpo. O la razón que busca el bien desde un cuerpo, un propósito que no cabía en una cabeza, por no decir en un cuerpo, hebreo, babilónico, persa, egipcio, chino o hindú, culturas las únicas que podían presentarle competencia. Obsérvese que para el griego no hay diferencia de forma entre el cuerpo de las divinidades y el del hombre, y Apolo y el atleta que lanza el disco están dentro del mismo canon de representación. Pero cuidado: el cuerpo que en el gimmasio busca el bien desde la razón no es el cuerpo eterno de un dios; el dios se comporta como más humano que el hombre, conoce el bien y la razón diríamos que por tradición, pero su mundo es intensamente pasional, natural, telúrico. Frente al hombre socrático que busca un Dios único abstracto reflexionando, la religiosidad popular había construido unos dioses dotados de bellos rostros individuales, llenos de realidad terrena y celeste, sujetos de voluntad y de elección. El intento de Socrates y Platón de hacer compatibles a Dios y a los dioses tenía que fallar: los dioses eran más humanos que Dios, la idea más pobre era la mejor, la única que el pueblo podía aceptar; pero con ella la República , el orden sagrado en la tierra resultaba inimaginable, no más que la conocida querella humana de los dioses. Solo el cristianismo vendría a cortar este nudo, haciendo Dios a un Hombre para escándalo de la razón, y destruyendo y recreando Su Cuerpo. Pero como seguimos sin convertirnos y como la conversión no puede terminar nunca, en Occidente todos continuamos siendo, de alguna manera, griegos. Ahora Dashiell Hernández Guirado ha querido mostrarnos estas latencias, estas realidades abisales del hombre, el friso telúrico de los dioses punteado de enemigas referencias platónicas, el tríptico del cuerpo humano que quiere una inocencia, una vida en el bien pero sin mutilaciones del cuerpo. Saludo al joven artista que se niega al facilismo de los conceptos y los medios, al periodismo y al humorismo, que quiere hacer en grande un arte que le sea difícil, sea cual fuere el riesgo, y que quiere hacerlo desde sí y desde lo más permanente y exigente de su heredad cultural, para actualizarla, problematizarla, intentar prolongarla. No teme elegir, sabe que hay que elegir, que es humano y divino elegir: está enfrentando sus propios misterios con el pathos de sus años y con la razón del arte que lleva en el cuerpo: esperamos verlo vencer.

Pascua Florida, 2003.