El eterno extranjero



Carlos Manresa
(Camaguey, Cuba, 1975). Sus poemas y traducciones han aparecido en varias revistas en Cuba.  Reside en Canadá.

 




Se nos vuelve pesada la poesía, abuso de palabras exiliadas de la verdad. Pero estos poemas nos proponen una acuarela trascendental, donde la imagen transparente y precisa nos aboca a la vivencia como intensidad y como misterio. Un número  mínimo y absoluto de relación del poeta con su intimidad, con la realidad externa y con el Exterior a toda realidad. Exiliados de ese afuera estamos por ahora, pero con el pasaporte de una lengua sin orillas, intentando adentrarnos.

 

 

 

Rafael Almanza.

 

 

 

27

Nadie dará el agua al eterno extranjero.
El hombre de su tierra es dueño de sus aguas.
El hombre de su tierra ha cegado sus pozos con arena.
El hombre de su tierra es dueño de sus aguas.
Nadie dará el agua al eterno extranjero
y la sed como un signo le marcará los labios.
Nadie mostrará el camino de la fuente.
El extranjero hallará los pozos del hombre de su tierra
y encontrará la arena y la sed permanente.
El extranjero hundirá sus manos en la arena
y hará un pozo profundo y encontrará la roca.
El hombre de su tierra ha cegado sus pozos con arena
y ha puesto la roca.
Nadie dará el agua al eterno extranjero.
Nadie dará el agua.
El eterno extranjero beberá agua de roca
y la sed como un signo le marcará los labios.
Quien no habite su casa
no ha de beber el agua de otras tierras
y la sed como un signo le marcará los labios.
Nadie dará el agua al eterno extranjero.
Será eterno en la sed, la sed será su casa.
La sed será su reino, su eternidad y su nombre.
El eterno extranjero beberá eternamente
agua de roca eterna
Nadie dará el agua al eterno extranjero.
Yo seré el extranjero.
Yo hundiré mis manos en la arena y haré un pozo profundo.
Yo beberé agua de roca, carne triturada, simiente perpetua.
Seré eterno en la sed, la sed será mi casa.
Yo adoraré la sed eternamente.

27

Personne n’offrira l’eau à l’étranger éternel.
Les eaux appartiendront aux hommes du terroir.
Les puits sont condamnés par l’homme du terroir.
Les eaux appartiendront aux hommes du terroir.
Personne n’offrira l’eau à l’étranger éternel
Et la soif comme un signe lui marquera les lèvres.
Personne ne montrera le chemin de la fontaine.
L’éternel étranger découvrira les puits des hommes du terroir
Et ne trouvera que le sable et la soif perpétuelle.
L’étranger enfoncera ses mains dans le sable,
il fera un puits profond mais  trouvera la roche
Les puits sont condamnés par l’homme du terroir
et il a mis la roche.
Personne n’offrira l’eau à l’étranger éternel.
Personne n’offrira l’eau.
L’éternel étranger boira de l’eau de roche
et la soif comme un signe lui marquera les lèvres.
Qui n’habite chez soi
N’aura jamais  l’eau
Et la soif comme un signe lui marquera les lèvres.
Personne n’offrira l’eau à l’étranger éternel.
Il sera éternel dans la soif et elle sera sa demeure.
Elle deviendra son royaume, son éternité et son nom.
L’éternel étranger boira éternellement
de l’eau de roche éternelle. 
Personne n’offrira l’eau à l’étranger éternel.
Je serai l’étranger.
J’enfoncerai mes mains dans le sable et je ferai un puits profond.
Je boirai l’eau de roche, la chair triturée, la semence parfaite.
Je serai éternel dans la soif, elle sera ma demeure.
J’adorerai la soif éternellement.